lunes, marzo 17, 2008

Irreversible

Estaba triste, como siempre. De hecho, no la recordaba de otra manera. Sentada en el sillón de orejas leía un libro y se le podía notar. Él se quedó quieto, sin hacer ni un ruido. Ella no le había oído y seguía absorta en la lectura. Desde su atalaya, pudo observar su pelo liso, que caía sobre sus hombros con una delicadeza que conmovía, al menos a él, que sintió un escalofrío a la vez que algo se removía en su interior. Cada vez que pasaba una página, se humedecía los labios con la lengua, en un gesto que levantó en él unas ganas irrefrenables de ir hasta ella y abrazarla durante años. Pero no, se quedó en el mismo sitio, incapaz de moverse, contemplando aquella escena que le hubiera gustado poder capturar en algún soporte eterno.
Desde su posición, casi acechando, vio cómo una lágrima comenzó a surcar su mejilla sin que ella hiciera nada por detenerla. Pensó entonces que le hubiera encantado ser esa gota que durante unos segundos había tenido el enorme privilegio de rozar su piel, de acariciarla, antes de precipitarse al vacío mullido por la alfombra. Le hubiera encantado volver a poder ser capaz de hacerlo.
Entonces ella, como si su olfato hubiera detectado los sentimientos de él, giró la cabeza y lo encontró allí, en la penumbra, ahora acurrucado en un esquina, gimiendo. Se acercó y se agachó para abrazarlo, para sentarse junto a él y pasarle su brazo por encima. Para comprobar que en el fondo siempre se habían querido y que en realidad nunca podrían volver a quererse.


Escuchando: Brandenburg - Beirut

9 comentarios:

ardid dijo...

Tan real como triste....ainsss

Un besote Trapi

P.D He leido una entrada tuya sobre el cambio de Radiohead a La oreja de Van Gogh. Ainsss! Grandes Radiohead. Yo también casi pico. (La oreja de Van Gogh tampoco me gusta ná pero ná de ná!)

Bren dijo...

tan solo dejarse llevar, aunque se sepa en vano, que no volverá a pasar, vivir sin cadenas que aten otros recuerdos, vivir simplemente vivir.
beso.

claudia dijo...

El deberia haberse acercado a ella para beber sus lagrimas. Ese acto reaviva el amor, a pesar del titulo.
Saludos chocolatados.

BORJA F. CAAMAÑO dijo...

Dura realidad; eso es el Amor: aprender a odiarse un poco más a uno mismo al comprender el propio egoísmo cuando tienes a alguien junto a ti...

Se supone que debes ser quien de sacrificar tu vida por esa otra persona.

Un fuerte abrazo desde el Otro Lado

sofia dijo...

en este momento se quieren más que nunca

.:::la muñeca rota dijo...

y si yo te dijera que ningún soporte es eterno...

DELIRIUMTREMENDS dijo...

Qué triste, puedo jurarte que viví una situación así... y me rompió la vida en dos. Y ahora, ando superándolo, y buscando pelos lisos, y miradas limpias donde encontrarme... sí... la vida sigue... pero no hay mayor dolor que el de saber que algo que fué gigante, ya no puede ser, y que debemos asimilarlo, incluso, aplacarlo.
Precioso.
Ah, volví a abrir mi casa, te espero si te apeteciera.
Un besazo¡

mArXelLa dijo...

las contradicciones eternas que nos acompañan a lo largo de la vida, cómo se puede ser y no ser? mmm...un abrazo!

Mauro Spitzner dijo...

Sí, como dice Claudia, beberse sus lágrimas.

Los hombres somos torpes y ciegos y casi siempre medio imbéciles. No nos damos cuenta de las cosas o nos damos cuenta tarde. En fin...

Saludos.

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