jueves, septiembre 30, 2010

Bordillo

Venías a casa por las tardes y te quedabas en la acera de enfrente, sentado en el bordillo. Jugueteabas con los pies, la cabeza gacha, y de vez en cuando levantabas la mirada hacia mi ventana. Yo, detrás de la cortina, fantaseaba con que eras ese chico de tercero, rubio, alto, tan guapo. Cuando volvía a asomarme y el sol comenzaba a marcharse, te ponías de pie y tonteabas con las piedras, cada vez más cerca de nuestra verja. Pero tú eras moreno, y siempre estabas solo, en el recreo, al salir de clase. Con la oscuridad engullendo las calles, volvías a bajar la cabeza y arrastrabas tus pies hacia la calle principal, hacia tu casa, sin levantar la mirada. Y yo volvía a pensar que era una lástima que no fueras popular y que llevarás siempre aquellos jerseys de lana en lugar de una cazadora de cuero y unas deportivas, así que siempre desparecías rápido de mi mente. Una tarde el bordillo se quedó desierto, y a mí me dio la impresión que toda la calle se había vaciado, que sólo existían mi ventana y el bordillo, nada más. Desde aquella tarde de verano, esta historia ha definido mi vida.



Escuchando: Paint it black - The Rolling Stones

1 comentario:

Vane Alive dijo...

Paso a dejarte un saludo..
para que no sientas tanta soledad mirando por tu ventana.
Un beso

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