miércoles, julio 08, 2009

Nocturna

Es ya medianoche y a través de la ventana no se ve ni un alma por la calle. El silencio es casi absoluto. Delante del ordenador intento dar forma a algo pero parece que esta noche va a ser imposible. Me pongo a revisar los mails recibidos y, haciendo limpieza, comienzo a retroceder en el tiempo. Días, meses, hasta años. Entre todos ellos me llama la atención uno que lleva escrito en el asunto Vuela, cometa. Lo abro y una pequeña ráfaga de aire ha llegado desde la calle.

Se trata de un mensaje de respuesta. Las líneas son una contestación a otras que envié yo y que aparecen debajo. Todas, en conjunto, son puro sentimiento, pura conexión. Entonces empiezo a recordar y me parece increíble que esas líneas pudieran ser escritas por dos personas casi desconocidas, que no se habían visto nunca, que sólo habían compartido algún que otro texto y alguna que otra foto. Eso me lleva a plantearme si en muchas ocasiones no lo condicionamos todo demasiado, si no buscamos que todo suceda bajo ciertas circunstancias determinadas, idealizadas por nosotros, en lugar de afrontarlo con la mente abierta, sin miedo. Supongo que la vida nos va construyendo una coraza. Me pregunto si será necesaria o no mientras apago el ordenador y doy por finalizado el día.


Escuchando: Killing for love - José González

2 comentarios:

Mi vida sin mi dijo...

...miedo y coraza...miedo a sentir o miedo a sufrir?¿

Anónimo dijo...

Puede que uno mismo se corte las alas antes de tiempo...

Clau

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