viernes, julio 03, 2009

Deriva

Yo lo vi venir. Como se ve venir el final de algo sin poder hacer absolutamente nada por evitarlo. Al fin y al cabo era como intentar frenar las olas que lamen esta playa. Cuando la deriva comenzó, nadie lo esperaba. Ni siquiera yo. Y no es que quisiera dejar al margen a nadie, simplemente cuando comienza es imposible de parar. Arena que se escurre entre tus manos mientras intentas conservarla, pero no lo consigues y tus manos vacías te muestran con toda crudeza lo que tuviste, ya no tienes y jamás volverás a tener, a sentir. Recuerdo el momento exacto en que la realidad me secuestró, como si un interruptor hubiera sido encendido dando luz al tablero en el que yo iba a dejar de jugar. Sentado en la orilla, con los pies descalzos, un mar en calma se confundía con el horizonte a través de una línea tan geométrica que parecía un decorado de película. Como colgado de esa línea, intentando no caer, el sol decía adiós provocando que todo se tiñera de violeta. La playa estaba casi desierta a esas horas, pero a unos metros de mí, un niño construía un castillo con una concentración que no correspondía mucho con su edad. Al terminar, se levantó y lo derribó poniendo su pie encima, con una sonrisa en la cara. Cogió su cubo, su pala, y corrió hacia el paseo.


Escuchando: My plan - The Sunday Drivers

2 comentarios:

Mi vida sin mi dijo...

...es duro ése momento en que lo descubres...es como despertar y pensar que todo ha sido una pesadilla, pero no, no lo ha sido, es...

Anónimo dijo...

A veces no intuir que llega un determinado momento nos deja con los pies algo más que colgando...

bonita canción :). Me encantan los sunday. saludos!
Tharsis
http://mientrasvivimos.blogomundo.com

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.