lunes, marzo 30, 2009

Comparaciones

En el parque, al calor de los primeros rayos del sol primaveral, Ray se pregunta el porqué de que los linces ibéricos no sean también bautizados. A él siempre le había parecido que las comparaciones debían ser lo más justas posibles, pero, en realidad, qué lo era en la sociedad actual. Y es que igual que se compara a un rubicundo niño con un majestuoso ejemplar ibérico, se regalan espacios públicos históricos y zonas verdes a la Iglesia, o miembros de dicha organización usan su puesto para hacer política e influir en sus seguidores. Ray cada vez entendía menos el uso indiscriminado del llamado doble rasero dependiendo de los intereses de cada uno. Nunca había comprendido cómo alguien podía opinar algo y lo contrario a la vez según en qué situación, lugar o circunstancia. Y, sobre todo, a él siempre le había gustado ponerse en la piel de los demás antes de enjuiciarles por alguna decisión tomada. Uno no decide igual sobre algo cuando su vida se tambalea que cuando se está comiendo unas bravas en el bar, concluyó Ray antes de reiniciar el camino.


Escuchando: High and dry - Radiohead

2 comentarios:

Mi vida sin mi dijo...

...es algo q cada día vamos perdiendo, la capacidad de ponernos en la piel de los demás...si pudiésemos, si tuviésemos esa sensibilidad, todo sería mucho más fácil y además, se evitarían comparaciones tan absurdas como esa...
;)

txe dijo...

están locos!

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