lunes, enero 14, 2008

Nostalgia puntual

Esta noche, al acabar, me he dado cuenta de que ya no toco las viejas canciones. Y, mientras terminaba la botella de whisky en el camerino, me he preguntado por qué. No ha sido precisamente la lucidez del alcohol la que me ha dado la respuesta, sino una terrible punzada del recuerdo que te ha presentado delante de mí como una aparición. Me ha parecido mentira el tiempo que ha pasado desde entonces, de aquellos días en que yo me subía a pequeños escenarios para dedicarte las canciones que había escrito en tu regazo, metidos en esa cama que crujía como los escalones de aquella buhardilla. Simplemente esos acordes y esas palabras, que habían sido pura vida, se habían ido evaporando como tú. He sentido entonces una nostalgia terrible que me ha hecho agachar la cabeza para ocultar las lágrimas al resto. He querido abrazarte, como entonces, y me he dicho que mañana, en otra ciudad, bajo otro cielo, voy a rescatar algunas de aquellas canciones, algunas de aquellas letras que tanto supusieron y que quiero rescatar del olvido más absoluto. Y sé que tu no vas a leer esto, igual que sé que tú piensas que no te dedico ni un segundo de mi tiempo. No te culpo. Fui un cabrón y ahora no hay día que no me arrepienta de todo aquello. Así que te lo debo. Voy a tocar esas canciones. Lo haré mañana, o quizás la semana que viene, si los chicos las recuerdan. Sino un poco más adelante. Te lo debo, y lo haré. Debo tener por ahí las partituras. En algún sitio, en algún cajón. O en el estudio, no sé. Pero seguro que están en algún lugar. Tienen que estar. Estoy convencido. Ahora voy a seguir con el alcohol. Espero acordarme mañana…

Escuchando: Los olvidados - Sidonie

7 comentarios:

Velocet dijo...

Quizá ese alcohol al que te diriges ahora sea productivo. Y, si no el alcohol, el simple (pero complicado también) momento.

Ánimo ;)

Princess Valium dijo...

Lamentablemente a veces esos ataques de lucidez son sólo eso, ataques momentaneos y nada más. Seguramente mañana no se acuerde de las partituras, aunque espero que si lo haga.
Besos

BORJA F. CAAMAÑO dijo...

En ocasiones el alcohol es la mejor compañía. Cuando las palabras sobran y ningún consejo es bienvenido, sea por orgullo o por mera necedad.

Dicen que alcohol y carretera son fatales, no lo dudo, pero es más mortífero para el alma un combinado a base de whisky con un buen chorro de nostalgia.

Un fuerte abrazo desde el Otro Lado.

Isabel Garzo dijo...

Sencillo pero muy espontáneo... a veces, para transmitir las sensaciones de manera pura, está mucho mejor no adornar los textos. Y estoy segura de que, debido al alcohol que había en sus venas, sus pensamientos surgían precisamente así: directos, sinceros; y así es como tú debías transmitirlos.

Debió ser duro dejar poco a poco de tocar esas canciones casi sin darse cuenta. Y más duro aún percatarse un día, de golpe, de que esas letras habían dejado de tener valor hacía mucho, o de que seguramente ella ya no estuiera orgullosa de ser su musa.

Muy bonita, como lo suelen ser, cruelmente, las historias tristes.

claudia dijo...

Y entonces ella (o su recuerdo) te dirán: tócala otra vez, .....

ALOMA69 dijo...

Brindemos por los viejos amores, aunque nos duelan!!!

Me ha gustado muchísimo tu post.

belen dijo...

enhorabuen trapi, creo que es uno de los mejores que he leído.

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