martes, septiembre 04, 2012

Oporto

Oporto es un plano picado, un descenso sin retorno posible. Oporto eres tú y tu pelo azotando las mejillas. Es una tarde de otoño pintada con toda la escala de grises. Esa ciudad erguida, siempre en equilibrio, jugando a que los edificios se balanceen y vuelvan a su sitio. Esperando el soplido definitivo. Oporto es un paseo nostálgico a la orilla del río, mirando su negrura, observando su belleza. Es un camino de hierro sobre las alturas, suspendido frente a muros de colores desteñidos por la lluvia. Es la ciudad de un adiós y de un todo volverá a ser igual, de una cuesta inmensa e interminable, oscura como boca de lobo. Oporto es eso y mucho más. Tantas cosas como misterios esconden sus calles. Oporto es la cicatriz que todos quisiéramos tener.



Escuchando: Hold you in my arms - Ray LaMontagne


1 comentario:

Mi vida sin mí dijo...

Pocas ciudades me han dejado sensaciones tan nítidas como la extrema belleza de su decadencia, que muchos años después todavía sigue alojada en mi hipotálamo, como esa herida que todos tenemos...

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