Los días en que las lágrimas son valientes pasan lentos como
trenes nocturnos. Es lo que pienso mientras observo como la niebla se apodera
del rascacielos. Atardecer helado. Cuesta dar el siguiente paso mientras el
frío te agarra del cuello. Justo allí, tanto tiempo atrás, yo miré ese mismo
enorme bloque de acero y prometí volver con la vida en el bolsillo. El fracaso
es como ese plato que odias cuando eres niño y que te está esperando a la
mañana siguiente, acabas comiéndotelo. Es sólo cuestión de tiempo, decías.
Decían. Pero no, las manecillas comienzan a anudarse a tu cuerpo, como constrictoras
perezosas, convirtiendo cualquier movimiento en pesado y lento. Y ese reloj que
corona el gigante metálico, ahora enterrado en vapor de agua, no corre, sino
que vuela en una dirección totalmente opuesta a la que vosotros, todos
vosotros, me dijisteis que lo haría.
Escuchando: The base - Paul Banks
1 comentario:
Escribes poco, pero cuando lo haces, llegas muy adentro. Siempre es un placer entrar en este lugar.
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